Dieciséis jóvenes sacerdotes del Patriarcado Latino de Jerusalén se reunieron en la isla de Chipre del 1 al 5 de junio de 2026 para su quinta sesión de formación continua del año. Acompañados por el P. Samer Madanat, los sacerdotes participaron en varios días de oración, fraternidad y reflexión pastoral, por la generosa invitación de Mons. Bruno Varriano, Vicario Patriarcal para Chipre.
Esta sesión forma parte del compromiso del Patriarcado Latino con la formación continua de sus jóvenes sacerdotes en Jordania, Palestina, Galilea y Chipre. Su objetivo es fortalecer su misión pastoral y apoyar su camino sacerdotal y pastoral durante los primeros años de su ministerio.
El programa incluyó una peregrinación y visitas pastorales a algunos de los sitios cristianos más significativos de la isla. A través de estas visitas, los sacerdotes profundizaron su comprensión de la historia de Chipre y las raíces del cristianismo en la isla. Visitaron los santuarios asociados con San Pablo, San Bernabé y San Lázaro, así como monasterios, iglesias y centros pastorales. También se reunieron con sacerdotes, religiosos y trabajadores pastorales, obteniendo una visión de la vida de la Iglesia local y los retos que afronta.
Los participantes también se reunieron con el Vicario Patriarcal Latino para Chipre, Mons. Bruno Varriano, quien ofreció una visión general de la Iglesia en Chipre, destacando sus principales retos, así como los logros y éxitos pastorales realizados al servicio de los fieles y la comunidad local en general.
La sesión de formación brindó una valiosa oportunidad para la oración común, el intercambio de experiencias sacerdotales y el fortalecimiento de los lazos fraternos entre los participantes, dentro
del marco más amplio del proceso de formación permanente al que el Patriarcado Latino otorga especial importancia.
La sesión de formación concluyó con oraciones por la Isla de Chipre, una parte querida de la Diócesis de Jerusalén. Confiando la Iglesia local al Señor, los jóvenes sacerdotes oraron por la fecundidad de su misión eclesial, por el don de nuevas vocaciones sacerdotales y por la fortaleza y perseverancia de los jóvenes sacerdotes en su fiel ministerio al Evangelio y al Pueblo de Dios.




