Bajo el lema "Examinaos a vosotros mismos", más de sesenta estudiantes de diversas parroquias y escuelas del Reino Hachemita de Jordania participaron en un campamento de dos días organizado por la Oficina de Vocaciones del Patriarcado Latino de Jerusalén en el Centro Nuestra Señora de la Paz, que comenzó el viernes 16 de enero de 2026.
"Examinaos a vosotros mismos para ver si estáis viviendo en la fe. Poneros a prueba" (2Co 13,5) fue el versículo que inspiró este encuentro espiritual y formativo. El campamento se centró en invitar a los jóvenes a tomar mayor conciencia de sí mismos y de su relación con Dios, al tiempo que se les ofrecía orientación en el camino del discernimiento vocacional en esta etapa crucial de sus vidas.
El campamento se inauguró con la celebración de la Santa Misa, que marcó el ritmo del camino espiritual compartido, fomentando un ambiente de oración, escucha atenta y una búsqueda sincera de la voluntad de Dios.
A continuación, los participantes escucharon una charla espiritual titulada "¿Qué significa ser humano y cristiano?" impartida por el P. Wajdi Twal, capellán espiritual de la juventud católica en Jordania.
En su reflexión, abordó la dimensión humana de la fe cristiana y destacó la importancia de que cada persona cultive una relación activa y responsable con Dios, que se refleje en las decisiones diarias y en un estilo de vida concreto.
Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, honró el campamento con su presencia, reuniéndose con los participantes y ofreciéndoles una reflexión paternal sobre el tema de la vocación. Animó a los jóvenes a escuchar la voz de Dios con valentía y confianza, y a no tener miedo de comprometerse con el camino al que el Señor los llama. El encuentro concluyó con una sesión abierta de preguntas y respuestas con el Patriarca, marcada por la sencillez y la sinceridad, que dejó una profunda huella en los corazones de los jóvenes.
Divididos en grupos, los participantes tomaron parte en discusiones interactivas centradas en textos bíblicos y espirituales, lo que les ayudo a orientarse hacia la reflexión personal.
En una atmósfera de silencio interior y oración, participaron en una hora de adoración eucarística, mientras se les ofrecía el Sacramento de la Reconciliación.
El primer día concluyó con Vísperas, seguidas de una velada de actividades organizadas por el P. Michael Dheib, destinadas a fomentar la fraternidad y la alegría entre los participantes.
El segundo día, los participantes comenzaron con la Oración de la Mañana, seguida de una serie de juegos y actividades educativas inspiradas en la Sagrada Escritura y las enseñanzas de la Iglesia Católica, presentadas de una manera pedagógica y adecuada para cada grupo de edad.
El P. Abdallah Dababneh, Director de Vocaciones, impartió una charla titulada "¿Qué significa ser llamado? ¿Y cómo discernir mi vocación?". En su presentación, exploró el concepto de la vocación cristiana en sus diversas dimensiones, destacando la importancia del discernimiento espiritual, el acompañamiento y la libertad interior para tomar decisiones que definen la vida, fundamentadas en la escucha sincera de la voz de Dios en la vida diaria.
La Misa de clausura fue presidida por el P. Wajdi Sahawneh y constituyó la culminación del campamento, así como una renovada despedida para que los participantes continúen su viaje espiritual con mayor conciencia y madurez.
Este campamento forma parte de una serie de encuentros destinados a cumplir la misión de la Oficina de Vocaciones del Patriarcado Latino de Jerusalén, que busca sensibilizar a los jóvenes a discernir su vocación y acompañarlos hacia una comprensión más profunda de la vocación cristiana en sus diversas formas, ya sea al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio o al compromiso laical en la Iglesia y en el mundo. Estas iniciativas tienen como objetivo renovar una cultura de vocación y fomentar la conciencia y la comprensión vocacional entre los jóvenes, especialmente en esta etapa crucial de la vida en la que se toman decisiones importantes y se sientan las bases del futuro, fomentando un camino de fe vivo, arraigado en la escucha atenta, la libertad y la elección responsable, en el corazón de la Iglesia y junto con ella.









