Del 4 al 7 de diciembre de 2025, Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, emprendió una visita pastoral al sureste de Michigan, compartiendo las historias, luchas y esperanzas de la comunidad cristiana en Tierra Santa. Durante cuatro días, la Arquidiócesis de Detroit y la Eparquía Caldea de Santo Tomás Apóstol le recibieron con oración, generosidad y profunda solidaridad, buscando apoyar a la Iglesia de Tierra Santa durante uno de sus períodos más difíciles de la historia.
Una Iglesia Unida en Oración y Apoyo
La visita comenzó en la Iglesia Católica Caldea de Santo Tomás en West Bloomfield, donde los fieles llenaron la iglesia para celebrar la Misa con el Patriarca y escuchar su mensaje de primera mano. La Misa fue concelebrada por el Arzobispo de Detroit Edward J. Weisenburger y el Obispo Caldeo Francis Y. Kalabat.
"La esperanza no puede sostenerse sola. La esperanza necesita fe", dijo el Cardenal Pizzaballa en su homilía. "He estado en Gaza varias veces durante la guerra, y todo es un largo desierto lleno de ruinas. Todo está destruido, no solo la infraestructura, sino también las vidas humanas. Sin fe, todo parece desesperanzador. Pero con fe, podemos ver un camino diferente a seguir".
Después de la Misa, cientos de personas se reunieron en el Shenandoah Country Club para una cena benéfica para apoyar a las familias cristianas en Oriente Medio.
Compartiendo la Realidad de Tierra Santa
El Cardenal Pizzaballa habló con franqueza sobre las dificultades que afrontan los cristianos en la región, especialmente en Gaza, donde solo quedan 541 cristianos, muchos de los cuales viven sin servicios básicos, educación o vivienda segura.
"No quedan escuelas en Gaza... Muchos maestros extrañan a sus alumnos. Las instituciones han colapsado y cientos de miles están luchando por las necesidades más básicas", dijo. Sin embargo, destaco que, a pesar del profundo sufrimiento, la comunidad cristiana en Palestina se ha negado a rendirse al odio o la desesperación.
El Patriarca también participó en un importante evento de recaudación de fondos, "Unidos en la Fe: Uniendo Corazones desde la Ciudad del Motor hasta Tierra Santa", en St. John’s Resort en Plymouth, al que asistieron aproximadamente 500 católicos. Con el apoyo de parroquias, familias, empresas y patrocinadores, la iniciativa tenía como objetivo fortalecer la atención pastoral, la educación y las labores de ayuda para las familias en Tierra Santa.

El Arzobispo de Detroit Edward J. Weisenburger, a la izquierda, y el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, conversan sobre el ministerio del Cardenal durante la difícil situación en Gaza y Tierra Santa, durante una cena de recaudación de fondos el 5 de diciembre en St. John's Resort en Plymouth
(Crédito de la foto: Tim Fuller/Detroit Catholic)
Reflexionando sobre la esperanza cristiana, añadió:
"Esperanza es una palabra que no puede quedarse sola. Tiene que echar sus raíces en algo más … Si las instituciones han fracasado, entonces a nivel de base debemos tener personas que puedan pensar y actuar diferente. Debemos defender, tanto como podamos, los derechos de los pobres".
Recordó a los fieles que apoyar a Tierra Santa, espiritual y materialmente, preserva la misión de Cristo en la tierra donde Él nació, vivió, murió y resucitó.
Una Visita Arraigada en la Comunión
La visita pastoral concluyó con una Misa en la Basílica del Santuario Nacional de la Pequeña Flor en Royal Oak. Entre los asistentes se encontraban cristianos cuyas raíces se remontan a Jerusalén y su región circundante. El P. Fares Hattar, sacerdote del Patriarcado Latino de Jerusalén, actualmente es párroco asociado en la Parroquia Santo Tomas Apóstol en Ann Arbor. También estuvieron presentes miembros de los Caballeros y Damas de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro y la Orden de Malta, dos órdenes laicas y clericales estrechamente vinculadas a Tierra Santa.
"Aquellos que permanezcan en comunidad, por pequeña que sea, serán los capaces de reconstruirse a partir de la devastación humana gracias a nuestra confianza en Dios y a nuestra capacidad de ver Su presencia", dijo el Cardenal Pizzaballa.
Inspirándose en el espíritu de Adviento, reflexionó sobre el anhelo compartido de paz en la tierra donde Dios se encarnó:
"La expectativa no es solo esperar que algo llegue, sino una actitud de vida... Dios habla en la vida cotidiana, y debemos aprender a reconocer Su presencia en los signos de los tiempos".
La basílica llena, junto con la calidez y generosidad de los habitantes de Detroit, fue una señal clara de que la comunidad cristiana en general no ha olvidado a sus hermanos y hermanas en Tierra Santa, quienes siguen padeciendo la guerra, el hambre y una dolorosa sensación de abandono.
Esta histórica visita fortaleció los lazos entre la Iglesia de Detroit y la Iglesia de Tierra Santa, expresión viva de la misión de la Iglesia universal de llevar las cargas unos de otros. Los fieles de Detroit respondieron con oración sincera, apoyo financiero y un compromiso renovado de apoyar a quienes salvaguardan las raíces de nuestra fe.







