Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
¡Que el Señor os dé la paz!
El 25 de enero de 2026 celebraremos el Domingo de la Palabra.
Este año, nos centraremos en un único texto del Nuevo Testamento: la carta de San Pablo a los Efesios. De esta carta, tomamos un versículo que estará en el centro de nuestra oración: «Cristo es nuestra Paz» (2,14).
Nadie que viva en nuestra Tierra ignora lo delicado y la gravedad del momento que estamos viviendo. Nadie ignora la necesidad que cada uno de nosotros viva este momento con intensidad y plena responsabilidad, y lo necesario que es para todos, pero especialmente para nosotros los cristianos, que demos a la palabra PAZ de un nuevo significado, una palabra repetida con demasiada frecuencia sin profundidad espiritual ni humana.
Por eso hemos elegido concentrarnos en la Carta a los Efesios: un texto muy profundo que nos ayudará a percibir que la paz es un DON que viene de lo alto: CRISTO es nuestra paz, Aquel que conduce todas las cosas y a todas las personas a la unidad.
También nos ayudará a comprender que no podemos hablar de paz sin hablar de justicia, perdón, reconciliación y del compromiso diario de convertirnos en artesanos de paz en nuestra vida personal, familiar, comunitaria y cívica; sabiendo bien que el camino será largo y complejo y requiere perseverancia.
También me gustaría que sintierais la fuerza y la urgencia de este compromiso. Nos exige abrir nuestros corazones para recibir el don que viene de lo alto, y nos impulsa a dar pasos concretos para caminar en él.
Quisiera que sintierais lo que yo siento profundamente: que la paz se construye sobre todo desde abajo, desde el compromiso de cada uno de nosotros.
Por lo tanto, es fundamental que nos dejemos moldear por la Palabra de Dios en los caminos de la paz.
Es igualmente muy importante comprometernos con firmeza y perseverancia en la oración y la escucha.
La carta es breve, pero muy hermosa y llena de fuerza.
Por ello, os animo a leerla y releerla, juntos o individualmente, y a orar con las palabras que pone en nuestros labios.
También os sugiero que subrayéis aquellas palabras que más os impacten y que os puedan acompañar en nuestro camino.
Si hacemos esto juntos, con fe y confianza, encontraremos en nuestras conciencias nueva alegría, nueva fuerza y nueva luz para vivir como verdaderos cristianos en estos tiempos difíciles.
Os bendigo, y por vosotros y con vosotros todos rezo con las mismas palabras del Apóstol Pablo:
"Por esta razón me arrodillo ante el Padre, … para que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en vuestro interior; para que Cristo, nuestra paz, habite por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios". (Efesios 3,14, 16–19).
†Pierbattista Card. Pizzaballa
Patriarca Latino de Jerusalén
Sugerencias prácticas para celebrar el Domingo de la Palabra
- En la Misa principal de la comunidad parroquial, hacer una entrada solemne con el Libro de los Evangelios y colocarlo en un lugar destacado y adecuadamente decorado.
- Proponer a la comunidad la celebración de la Liturgia de las Horas (Laudes o Vísperas), eligiendo la"lectura breve" de la Carta a los Efesios.
(Por ejemplo: para Laudes: Ef 2,14–15; 2,17–18 — para Vísperas: Ef 5,1–2; 6,14–15)
- Parafacilitar la búsqueda del texto de la carta, coloque el enlace a la Carta a los Efesios en la página web de la parroquia y/o enviarlo a través de la lista de correo parroquial.
O bien:
Imprimir el texto (que es breve) en una hoja para distribuirla al final de la Santa Misa.
- Para ayudar a los fieles en su lectura y oración personal o comunitaria sobre la Carta a los Efesios,los sacerdotes, diáconos o laicos bien preparados pueden ofrecer, al final de la liturgia dominical, algunas sugerencias metodológicas sencillas:
- Leer y releer el texto varias veces.
- Tomar un versículo y repetirlo hasta memorizarlo.
- Leer un pasaje y dedicar unos minutos en silencio reflexionando sobre él;
- Alternar la lectura con responsorios o invocaciones al Espíritu Santo (véanse algunos ejemplos a continuación).
- Los sacerdotes o diáconos pueden ofrecer breves catequesis durante la semana sobre ciertos pasajes que ayuden a la lectura meditativa y a la comprensión de la carta
(por ejemplo: 1,15–23; 2,14–18; 3,1–7; 4,17–24; 5,8–14; 6,10–14).
Formas de lectura
El tiempo necesario para leer toda la carta despacio y con calma es de 35–40 minutos como máximo.
Para cada capítulo, unos 6–7 minutos.
Obviamente, las formas de lectura pueden variar mucho:
- Lectura personal
- En pequeños grupos de feligreses o amigos
- En familia
- En la iglesia durante la Liturgia de la Palabra o durante la Hora Santa
- En línea
- En comunidades religiosas, se recomienda fijar un tiempo para la lectura comunitaria
- Durante las reuniones de los diversos grupos parroquiales, el domingo o incluso durante la semana siguiente
- Durante el rezo del Rosario (un capítulo como introducción a cada misterio)
- Leer toda la carta de forma continua, o leer solo una parte de ella
- Leer toda la carta alternando cada capítulo con un salmo
(por ejemplo:
cap. 1 – Sal 119,1–32;
cap. 2 – Sal 119,33–64;
cap. 3 – Sal 119,65–96;
cap. 4 – Sal 119,97–128;
cap. 5 – Sal 119,129–160;
cap. 6 – Sal 119,161–176)
- Leer un capítulo cada día de la semana.
Invocaciones al Espíritu Santo
- Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles;
abre nuestras mentes para comprender tu Palabra;
concédenos comprender su altura, su anchura y su profundidad. - Ven, Espíritu Santo,
sin las Escrituras los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús nos resultan indescifrables;
sin las Escrituras no podemos comprender la misión misma de Su Iglesia en el mundo, ni Su misterio de salvación para toda la humanidad. - Ven, Espíritu Santo,
envía sobre nosotros desde el cielo un rayo de tu luz:
¿pues quién puede comprender siquiera una de las palabras de Jesús?
Tanto se nos escapa, y somos como los sedientos que anhelan la fuente de la vida. - Ven, Espíritu Santo,
concede a tus fieles tus siete santos dones,
para que contemplemos la infinita y múltiple belleza que se encuentra en las palabras de Jesús,
y para que acojamos en nuestras vidas, con amor apropiado, Sus tesoros ocultos. - Ven, Espíritu Santo,
ven, Luz de los corazones, como en el día de nuestro Bautismo;
abre nuestros oídos para escuchar sin resistencia la Palabra de Jesús;
haz de toda nuestra vida una clara transparencia de la Trinidad tres veces santa.
RESPUESTAS PARA SER ALTERNADAS CON LA LECTURA AL FINAL DE CADA CAPÍTULO
Capítulo 1
- Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, (3a)
que nos ha bendecido en Cristo con todas las bendiciones espirituales en el cielo. (3b) R.
- Nos escogió en él, antes de la fundación del mundo,
para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia por amor. (4) R.
- Nos destinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,
según el favor de su voluntad. (5) R.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo...
Capítulo 2
- Él es nuestra paz, él que de ambos hizo uno. (14)
- Vino y anunció la paz a vosotros que estabais lejos
y la paz a los que estaban cerca. (17) R.
- Porque por medio de él, los unos y los otros, tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu. (18) R.
- Así pues, ya no sois extranjeros ni peregrinos,
sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. (19) R.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo...
Capítulo 3
A él sea la gloria en laIglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén. (21)
- A mí, esta gracia me fue dada, para anunciar a los gentiles
las inescrutables riquezas de Cristo. (8) R.
- Y para dar a conocer a todos el plan del misterio oculto desde los siglos en Dios, creador de todas las cosas. (9) R.
- Para que Cristo habite en vuestros corazones por la fe. (17) R.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo...
Capítulo 4
- Sed bondadosos unos con otros, compasivos, perdonándoos unos a otros, como Dios os ha perdonado en Cristo. (32)
- Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados a una sola esperanza de vuestra vocación. (4) R.
- Un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. (6) R.
- A cada uno de nosotros se nos ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. (7) R.
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...
Capítulo 5
Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará. (14)
- Vivid en amor, como Cristo nos amó
y se entregó por nosotros. (2) R.
- Porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor.
Vivid como hijos de luz. (8) R.
- Sed llenos del Espíritu, hablando unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales. (18-19) R.
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...
Capítulo 6
Fortaleceos en el Señor y en su gran poder. (10)
- Poneos toda la armadura de Dios,
para que podáis resistir en el día malo. (11) R.
- Porque nuestra lucha no es contra carne y sangre,
sino contra principados, contra potestades. (12) R.
- Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu,
que es la palabra de Dios. (17) R.
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

